lunes, 16 de mayo de 2016

Ahí está

Y de pronto ahí está. Una noche de bajón. Y me veo aquí, sola, con música en mis oídos, sin querer escuchar nada. Ahí está mi cabeza dándole vueltas, y las lágrimas... las lágrimas están ahí jodiendo.

¿Y que pasa ahora por mi mente?
Una de las cosas que ya no queda nadie, que de 10 me quedo con 1. Que el engaño es grande y en algún momento me veo sola. Deseando dolor, riendo en forma irónica. Y veo que está bien para mí, algo que no, no es así.

¿Otra? Confusión, y no poder contar nada por vergüenza o equivocación. Equivocación por grandes cosas y pocas a la vez, que te va de forma directa y sabes las cosas claras. Vas actuando mal poco a poco y al final se acaba otra cosa más.  Tal vez injusta o justa, no se porque se va. Tu que lo das todo, y al final ahí quedas, en una mota de polvo encima de la madera. En forma del montón y duele. Que siempre ahí, yo ahí, y al final... al final siempre acabo en modo muñeca.

Y prometo, prometo que intento no llorar, ser fuerte. Pero no soy aquella muñeca por la que me toman, aquella a la que ensucian y limpian, tiran y recogen de la basura. Ahí tengo mi corazón, latiendo, ayudando. Gracias a él tengo sentimientos, y muchas veces me duele y veo que no puedo respirar. Me veo que estoy para todo el mundo, que confío para todo el mundo. Pero después... nadie está por mi, o poca gente. Y nadie confía en mi, o igual.

Dígame a quien buscar para que este nivel baje, y no pase tan a menudo.
Dígame que soy aquella muñeca, que está aclarado, y no me será olvidado.

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