No es mi corazón el que late por dolor.
Tampoco es aquel que late por amor.
No es mi lágrima la que se desliza por esa cara.
Tampoco es aquella que en dolor está ahogada.
No es tristeza lo que hay en mi interior.
Tampoco es alegría, algo sin razón.
No es decaída la que tengo conmigo.
Tampoco es euforia la que llevo en mi camino.
No es aquel odio que tengo en cantidad.
Tampoco son las ganas de querer regresar.
No es aquel secreto que di en ese momento.
Tampoco aquella frase que lancé sin temor al viento.
No es aquella decepción la que dañó.
Tampoco el amor fue quien la partió.
No es aquella niña de ese tiempo.
Ahora es fuerte y va acostumbrada al traicionado cuento.
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