Soñaba que aquí estabas,
a mi lado sin tus dudas.
De mi mano siempre andabas,
yo me creía en la luna.
Soñaba que querías,
que todo era perfecto.
Y a la realidad no volvía,
pues sólo era un sueño.
Soñaba eso que tanto anele,
aquello por lo que luché tanto tiempo.
Escuche mi voz en el eco,
y me quedé observando como venías a lo lejos.
Soñaba con la noche estrellada,
las estrellas fugaces.
Pidiéndoles deseos,
aunque no se hiciesen reales.
Soñaba un final feliz,
perfecto y sin maldad.
Luego desperté en la madrugada,
y volví a la triste realidad.
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