Solamente era un suponer, un pasar. Algo que venía y que después no iba a parar.
Ella se sentía inútil, no la saludaba.
Para el, ella era una más. Que importancia no tendría jamás.
Para ella, el era su vida.
Para el, ella era una cría.
Y así, día tras día.
El vivía, ella sobrevivía.
Ella lloraba de noche, pensaba de día.
El a sus cosas, ni dudas había.
Y así ella se apagaba, el no señalaba. Así ella iba viendo tonterías, y pensando que de madurez, seguía siendo una cría.
Paso y paso, seguían siendo tonterías, que se quedarán en eso. Pues ella sabe que ya no quedan vías.
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